La rubia se puso mal cuando habló de las críticas que recibe por sus cirugías estéticas. “Lo que más duele es que hay una familia atrás”, explicó sin poder contener las lágrimas. Después de todo sólo hay una mujer, che.
De visita en la mesa de Mirtha Legrand, Luciana Salazar no se aguantó la consulta de la Chiqui sobre sus últimas operaciones y se quebró.
Inocentemente, la conductora le preguntó sobre una corrección en su dentadura. Pero a Luli le cayeron de repente todas las críticas sobre el tema y, en particular, una nota de tapa de la revista Semanario sobre su metamorfosis.
“Lo que más duele es que hay una familia atrás”, se descargaba la rubia, hasta que las lágrimas comenzaron a brotar desde sus ojos. Tuvo que acercarle un pañuelo Oscar González Oro, el otro invitado de este mediodía, para que pudiera secarse y continuar su descargo.
“Son las reglas del juego”, concluyó la Salazar, con la sensibilidad a flor de piel.













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