“ESTE PAIS ES MUY IRRACIONAL”


Conocidos sus apegos por la dictadura y la mano dura, Moria Casán se afianzó en su rol de activista y cargó duro contra el gobierno argentino: “Para mí esto es una dictadura real”, dijo. En esta entrevista, también habló de su carrera, de "lo que viene" en su vida y de cómo ve a la sociedad argentina. Completita.

Poco antes de que arrancara su función de Una visita inoportuna, que termina este 29 de noviembre, la Diva fue entrevistada por el diario chileno El Mercurio, nota que fue publicada este domingo.

En esa entrevista, la ex vedette asegura estar en una etapa de reinvención: “Se trata de renovarse completamente, de no quedarse con la fama y con que eres una celebridad, porque eso tiene olor a papiro. Tengo un restaurante sensorial, soy la directora y productora de un espectáculo bizarro que estrenaré pronto en Carlos Paz. Estoy a una altura que me simplifico y no me hago problemas por nada. Ahora interpreto a una enfermera ninfómana que fuma opio. Con ella iré a Chile en abril del 2010”.

En la nota le preguntaron por los últimos acontecimientos que vivió la sociedad argentina y la reacción de la farándula. Fiel a su costumbre, no se calló la boca: “Sufro cuando veo la nueva pobreza que hay en mi país, que te pueden matar, que entraron a mi casa ladrones encapuchados. No puedo creer que en Argentina estemos en guerra y que nadie te cuide. Este país es muy irracional. Creo que será difícil salir, por el estilo del argentino, que es muy complicado. No es un criollo puro, es una mezcla con lo peor del europeo".

Conocida amiga y devota de Carlos Menem, fustigó también al Gobierno Nacional. “Creo que nunca nadie le ha hecho tanto daño al país como esta gente”, afirma. “Para mí esto es una dictadura real, donde me siento que no estoy defendida, aunque a mí me vaya divino. Nunca viví semejante instalación de odio; es una cosa espantosa”, dijo

Diva, actriz y ahora activista, Moria es, a los 65 años, incansable. ¿De dónde viene tanta energía? “Viene desde que nací; es como orgánica. Creo que desde niña he tenido una sabiduría. Fui hija única, y estoy feliz de haberlo sido; creo que si hubiera tenido un hermano, no pensaría tanto como pienso, y creo que el pensar me ha hecho sabia. No me siento diva y no me gusta perder el tiempo en tonteras. La adversidad me potencia”.

Puede no sentirse una diva, pero lo que sí aún persigue a Casán es su etiqueta de símbolo sexual. Sin embargo, ella no se reconoce como tal: “Para nada. Eso sí, creo que mucha gente gay me tiene como referente. También tengo a mis grandes aliadas, que son las mujeres, que nunca me han sentido competencia y que me aman”. Tampoco le molesta ser presa de imitadores: “Es un acto de amor. Y si encima ganan algo, pues que me imiten”.

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